





Uno de esos rincones que se crean con el derribo de una vieja casa, a la espera de la construcción de las viviendas de “alto standing”, que tal vez ahora no lleguen nunca a ser realidad. Desde la aparición de esas espumas de impermeabilización de diferentes colores, el paisaje urbano adquiere un carácter de pintura abstracta que parece pedir una foto.


A falta de producción propia, no puedo resistir la tentación de traer aquí unas fotos que me han impresionado profundamente. El autor, Michael Eastman, de apenas treinta años, es un fotógrafo americano con colecciones en los principales museos estadounidenses, y cuya obra gira especialmente sobre arquitectura. Las fotos pertenecen a sus colecciones “Vanishing América” y “Cuba”. Por si a alguien le interesa, las copias de 125 x


Serie graffitis, que, poco a poco, van desapareciendo del centro de la ciudad y se van trasladando al entorno próximo, especialmente en la zona de huerta. ¿Graffiti agrícola? . Parece una contradiccón, pero el graffiti está perdiendo su original caracter urbano, no se si por falta de espacios o porque la policía ejerce presión sobre los graffiteros. Que, por otra parte, tampoco son muchos, porque el pulpo de la segunda foto se repite frecuentemente por todo el término municipal. Política de autor.
Hoy es martes y he almorzado en el Grao, en Les Planes, uno de esos bares entrañables que se mantienen incontaminados en su intemporalidad, al menos desde que tengo recuerdos. Parroquianos que hablan a gritos, mesas con tapa de mármol, carteles de toros y fotos de futbolistas en las paredes, torraetes d’anxoes y carajillos de ron. A diferencia de 
