
Pese a las recomendaciones de Pepe Sanchez, me sigue atrayendo el paisaje, las vallas, esa ocultación de lo que hay detrás, lo cual deja siempre una puerta abierta a la imaginación. Esta vez en blanco y negro, por aquello del purismo y porque la valla en cuestón estaba tan impregnada del polvo rojo de esta zona que quedaban unos colores muy mortecinos. ¿Para que voy a decir nada más? ¿Pa cagala?