
Comprendo que debo aburrir al santo Job con tanta foto, pero tampoco hay motivo para que ponga esa cara. Además, el que la sigue la consigue, y este retrato refleja muy bien la Anna que suelen ver los demás, la de puertas afuera: malcarada, distante y desdeñosa. Hay otra Anna, pero me gusta este retrato de tonos calidos, en ocres y blancos.