Ayer el Movimiento 15M paseó por Castellón la indignación de los ciudadanos y dió un definitivo toque de atención a los políticos. Pese a las campañas de unos y otros para desactivarlos, demostraron que los que están hartos son muchos y que, de una u otra forma, hay que tenerlos en cuenta. No parece que los políticos se den por enterados. Ellos sabrán.
Algunos de los asistentes al almuerzo de los martes hacemos un recuento rápido de los comprimidos farmaceúticos que consumimos al día y contamos más de treinta entre los tres. La evidencia de la fragilidad de la vida humana se nos revela como un relámpago y dedicamos el resto de la mañana a lamentar el tiempo pasado y lamernos las heridas. ¡Con lo que nosotros hemos sido!