
Uno de esos paisajes que me gustaban especialmente y que se había perdido en el pozo de los años; de hecho no tenía ni siquiera copia en papel. Una alegría volver a hacerme con ella.

Nos viene encima "la fin del mundo" ultraliberal y la fotografía me sigue saliendo depresiva y sombría. Menos mal que los probrecitos neocons, los mismos que han liquidado el negocio en nombre de la libertad del mercado, deciden ahora salvarnos y se acuerdan de que aún tienen nuestro dinero para garantizar nuestro dinero. Incluso se atreven (¡ellos!) a acusar a Zapatero de ser "amigo de los banqueros". Y, los demás, nos quedamos tan tranquilos. ¡Seremos burros!

