
Anésdota al canto. Entro en el Paraninfo, junto a un "señor mayor" al que no le presto mucha atención. En cuanto entramos en la sala, casi llena, el público estalla en una estruendosa ovación que me coge por sorpresa. ¿Me habré hecho famoso? ¿Corresponde este honor a mis mermados méritos? Pues va a ser que no. Me fijo en el "señor mayor" y resulta que es Joan Manuel Serrat. Definitivamente, voy por la vida sin enterarme de nada.
El domingo subí yo su última columna de El País a mi bitácora, La Falla.
ResponderEliminarQué grande Vicent.
Y qué envidia a tu mano que seguro ha sido chocada en alguna ocasión contra la del maestro.
Lástima no haber ido. Hubiera intentado llevar a la señorita Brigitte, la hija del señor Bardot, para que hubieran recordado su estancia en el Voramar.
ResponderEliminarEs un génio
Pepe
Lástima que no vinieras y lástima que no trajeras a la niña del Sr. Bardot, aunque ya, a eataa alturas, nada sea igual que era. Excepto el león de ojos verdes que, por lo que cuentas, sigue allí
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