domingo, 6 de septiembre de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Vuelta a casa
Han acabado las ¿vacaciones?. ¡Por fin! Vuelta a casa, a encontrar los cadáveres de las cucarachas en el portal de la casa, al sillón de toda la vida, a los libros de siempre,... A los calores de siempre, pero al menos las cosas están donde deben de estar. Durante casi un mes he abandonado las máquinas y las fotos. Habrá que ponerse de nuevo al trabajo.
Hola a todos. Bien hallados.
Hola a todos. Bien hallados.
martes, 4 de agosto de 2009
lunes, 3 de agosto de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
Reflexiones sobre la ensalada
En plena etapa de adelgazamiento (¡vano intento!) propio de estas fechas, acuciado por el hambre que provoca la eliminación de alimentos necesarios (migas de pastor para el desayuno, bocadillos en el almuerzo, arroces al horno al mediodia, incursiones vespertinas por las diversas tortas de Anna, tortillas de patata a la hora de la cena frente al televisor en el que, ¡por fin!, ha reaparecido el futbol), me entretengo en visitar blogs de cocineros diversos, que me hacen la boca agua. Os recomiendo encarecidamente el que podeis encontrar aquí al lado, en "Mi lista de blogs", Cocina para impostores, que os resolverá con mucha imaginacion el condumio diario. Pinchad allí sin miedo, y para abriros el apetito de sus jugosas reflexiones, os anticipo un poco de la doctrina que acostumbra impartir Falsarius. Que aproveche.
"El consumo excesivo de ensalada constipa el ánimo, contrae las gónadas y a decir de los expertos provoca astenia espiritual. La típica de lechuga, vamos. Otra cuestión es que ya llamemos ensalada a cualquier cosa. Ensalada de callos y morrillos de ternera, con guarnición de muslitos de pato, por ejemplo. Eso ya es diferente. Pero lo que es la ensalada en sí, la de lechugas y forrajes varios, es un coñazo que se inventó para entretenernos picando hierba mientras llega el arroz o el lechazo. Un matahambre pensado por algún antiguo cocinero astuto que no sabía qué hacer con las malas hierbas del jardín de su casa, les puso nombres molones (rúcula, brotes de primavera, canónigo y cosas así) y se dedicó a venderles a sus clientes las plantas que no se le querían comer ni las cabras. Y como suele suceder con las cosas absurdas (mírese si no el éxito de la corbata) la cosa cuajó. Cuajó y fue a más, dándose el curioso caso de que puede uno tranquilamente ir a un restaurante a comer y salir con más hambre de con la que entró."
Como veis, simbólicamente, este es el primer post sin foto. El hambre reprime mi creatividad.
"El consumo excesivo de ensalada constipa el ánimo, contrae las gónadas y a decir de los expertos provoca astenia espiritual. La típica de lechuga, vamos. Otra cuestión es que ya llamemos ensalada a cualquier cosa. Ensalada de callos y morrillos de ternera, con guarnición de muslitos de pato, por ejemplo. Eso ya es diferente. Pero lo que es la ensalada en sí, la de lechugas y forrajes varios, es un coñazo que se inventó para entretenernos picando hierba mientras llega el arroz o el lechazo. Un matahambre pensado por algún antiguo cocinero astuto que no sabía qué hacer con las malas hierbas del jardín de su casa, les puso nombres molones (rúcula, brotes de primavera, canónigo y cosas así) y se dedicó a venderles a sus clientes las plantas que no se le querían comer ni las cabras. Y como suele suceder con las cosas absurdas (mírese si no el éxito de la corbata) la cosa cuajó. Cuajó y fue a más, dándose el curioso caso de que puede uno tranquilamente ir a un restaurante a comer y salir con más hambre de con la que entró."
Como veis, simbólicamente, este es el primer post sin foto. El hambre reprime mi creatividad.
miércoles, 29 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Novenas

Revolviendo
viejos papeles de mi madre (lo que ella cree que son fotos familiares y en un
90% son estampas de vírgenes y santos, que dice que no se pueden tirar, que hay
que quemarlas, pero no sabe donde para que no se le ahume la pintura), me
encuentro el librito de la foto, una joya de la literatura piadosa de la España
del imperio, el incienso y las sotanas.
Una
primera ojeada permite anticipar jugosas reflexiones sobre el tema, pero vaya
hoy por delante la contraportada, donde se anuncia la exitosa revista “El
Pasionario”, dirigida a los devotos de la Pasión de Jesucristo, “unica
en España y que tiene por fin principal fomentar la devoción a Jesús
Crucificado”. Por lo que se ve, publica mensualmente cuatro “y a veces
más” artículos sobre la Pasión “en su aspecto piadoso, práctico,
teológico, histórico, social, artístico, etc,."
Los
precios de la suscripción (altos para 1943, fecha de la publicación), son 7, 10
o 15 pesetas, las dos últimas para Bienechores y Cooperadores. Esos dos ultimos
"gozan de grandes gracias espirituales y se celebran por sus
intenciones numerosas misas". Se ve que los de las siete pesetas se
buscan las gracias espirituales por su cuenta y riesgo.
martes, 21 de julio de 2009
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