sábado, 18 de julio de 2009

¿Arde el FIB?




Resultó ser una falsa alarma y el fuego no llegó al recinto del festival, pero durante unos minutos cundió el pánico. Multitud de padres/madres, teléfono móvil en mano, intentaron localizar a sus hijos/hijas entre otros cuarenta mil hijos/hijas, que apenas se enteraron del peligro. El ruido de la música no les dejó ver el fuego.

miércoles, 15 de julio de 2009

FIB 2009: esperando a los guiris




Año 2005. El FIB comenzaba a despegar.
Ana y Carmen habían conseguido convencer a su madre de que, por primera vez, les dejara ir a los conciertos.
La televisión entrevista a los fibers a medida que bajan del tren y uno de ellos, a la pregunta "¿A qué vienes al FIB?", contesta entusiasmado: "¡A drogarme y a follar, como todos!"
Ana y Carmen, ese año, tampoco fueron al FIB.

FIB Art 2009



martes, 7 de julio de 2009

Paco "Pinocho" Camps


Ya hace años que corría la voz de que aquel mito de los 10 mandamientos estaba muy de capa caída, pero yo, corazón de buen alma, aún creía que lo de mentir estaba feo
.
Pero ahora me entero que hasta gente tan seria (y tan pía) como el Molt Honorable dice pagar personalmente (en metálico, ¿eh?) unos trajes en Madrid, precisamente un día en que no se movió de la Comunitat Valenciana, o que puede decirle a una persona que "la quiere un huevo", pese a que juró no conocerla de nada. ¡Que cosas mas raras pasan!

domingo, 5 de julio de 2009

La Juderia

Aprieta la caló


Esto del verano es lo que tiene: cuando llega, hace caló.
Es algo normal y se sabe de siempre, pero, aún así, todo el mundo se extraña y comparan con otros años:que si mas que nunca, que si más que ayer pero menos que mañana, que si vaya por Dios.
Nada. Paciencia. Ir por la sombra y mucha agua.

domingo, 28 de junio de 2009

Como en casa, en ningún sitio

Ana ha vuelto a casa, a tocar madre. Y la madre, encantada de tocar hija. Feliz como una perdiz. Recupera su olvidado rol de madre cluecla. Clooo-cloc-cloc-clooooo.
Durante unos días van y vienen juntas, y hablan de lo divino y, sobre todo, de lo humano.
Después, cada mochuelo a su olivo, con las pilas bien cargadas. Hasta la próxima.