lunes, 23 de marzo de 2009

Fer

Mi benjamín, Fernando, (casi dos metros de altura, más de cien kilos de peso, un 50 de pie) en estado transitorio de catalepsia zombie después de una semana de fiestas. Forma parte de esa generación que ha crecido en la sociedad del bienestar y que piensa que ciertas cosas, que han costado tanto de conseguir, siempre han estado ahí y seguirán estando siempre. ¡Que Dios reparta suerte!

jueves, 19 de marzo de 2009

La Mafia se sienta a la mesa


Autorretrato en la vieja calle Caballeros. Aunque, como dijo Ramon Massats, "el autoretrato esconde la falta de inspiración". Será que es así, pero me deja preocupado.

domingo, 15 de marzo de 2009

Sin palabras

Irum Saeed, mujer pakistaní agredida con ácido por un pretendiente rechazado

Primavera fotográfica




Una nota significativa y optimista para quienes estamos en esto de la fotografía: en este momento, en Castellón, las exposiciones fotográficas aparecen por todos los rincones. En la sala de la Fundación Dávalos-Fletcher, un concurso del Club Taurino; en el Museo Etnográfico, algo sobre las calles antiguas de la ciudad; en la Caja Rural, fotografía de las islas Columbretes; en las Aulas, Javier Arroyo, fotografía taurina; en la Llotja, la I Bienal de Fotografia de la Diputación de Girona, y, en la Sala Hucha, Rafael Navarro con su exposición sobre la mujer. Quienes, en los años 90, nos planteamos esto como objetivo, podemos estar de enhorabuena.

Añado una nota personal: la sala de la foto, en las Aulas, era, hace en torno a sesenta años atrás, la clase en la que yo aprendí mis primeras (y no se si últimas) letras, en aquellos años en que los niños íbamos al la escuela, calle Caballeros adelante, cada uno con nuestra sillita de enea en la cabeza el primer día del curso, y nos la volvíamos a llevar a casa a final del curso. Mi primera maestra, doña Tonica Rallo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Buzones

Buzones del edificio de Correos, en la esquina recayente a la Plaza de Tetúan, uno de esos rincones que me recuerdan a mi infancia. Allí sigo notando el olor a vermuth y a sepia a la plancha que salía del antiguo kiosko. Ahora, con la Minerva Paranoica en mitad de la plaza y la desaparición del kiosco, ha perdido parte de su encanto.